Las neveras de frio para laboratorio son esenciales para conservar la temperatura de muestras, tanto orgánicas como químicas durante los periodos de inactividad, o bien para otorgar ciertos grados de temperatura refrigerada, bien para frenar procesos de descomposición o para retrasar procesos químicos.

En función de la utilización que se pretenda darle tendremos que recurrir a neveras flexibles de laboratorio, útiles para el trasporte de muestras poco delicadas o que no van a tener que conservar temperatura durante mucho tiempo.

  • Neveras flexirígidas de laboratorio: especialmente pensadas para el transporte cómodo de muestras y tejidos de medio tamaño durante poco tiempo. Suelen tener más capacidad que las flexibles y aportar espacio para más elementos que necesite transportar.
  • Neveras rígidas de laboratorio: Proporcionan una buena capacidad e retención de la temperatura y suelen ser utilizadas para el transporte de muestras delicadas junto con acumuladores de frio o hielo.
  • Neveras de laboratorio de alta capacidad: Son neveras especialmente pensadas para conservar temperatura durante días, más aún cuando se utilizan con acumuladores de frio. Están pensadas para la conservación durante largos trayectos de muestras delicadas.
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